viernes, 28 de marzo de 2014

EL ADIOS A UN INSIGNE ACADÉMICO

En el colegio, rodeado de amigos que corren de allá para acá jugando con frenesí en el recreo, hay profesores que nos enseñan que el ciclo de la vida es nacer, crecer, reproducirse y morir.  En ese momento las tiernas mentes no caen en cuenta de la dimensión de esa verdad. No sabemos qué tan cerca está la muerte de la vida, de nuestra vida, y que ésta es solo una cara de la misma moneda. Tamaña ignorancia permanece sublime con nosotros hasta que un día la más dura de todas las maestras nos hace sus pupilos y nos da cátedra llevándose a alguien que queremos o apreciamos. Hoy falleció uno de los últimos grandes maestros de la Universidad San Marcos. Un investigador, un académico, un amigo. Miguel Maticorena Estrada ya no está con nosotros y no hay nada qué hacer al respecto, solo hacer saber a familiares y gente cercana cómo este hombre tocó nuestras vidas. La pena irá por dentro como resulta natural y con el pasar del tiempo menguará. La pena es efímera, pero el legado del Profesor Maticorena perdurará en el corazón de sus estudiantes y debe perdurar en el corazón de San Marcos, madre nutricia a la cual amó. Mucho escribió, varias horas invertidas entre documentos y archivos; diversas cavilaciones se hicieron hipótesis, artículos y libros. ¡San Marcos! El Emérito te entregó lo mejor de sí para tu honra y gloria, guárdale espacio en tu memoria al DOCTOR entre investigadores, Profesor Miguel Maticorena Estrada (1926 - 2014).


viernes, 14 de marzo de 2014

La Paisana Jacinta y los cojudos


Salvando las distancias, el vagabundo "Charlot" de Chaplin nunca progresó. Dormía en las calles, estafaba, robaba y hasta fue a parar a la cárcel. En otro momento le tiró una patada a un agente de migraciones. Eso es delito en los Estados Unidos. El Chavo del 8 tiene momentos donde exhibe una ignorancia extrema, a pesar de ir al colegio. Vive en una vecindad, donde pasa días sin comer de no ser por Don Ramón que le invitaba desayuno a veces. Este otro personaje despreciaba el trabajo abiertamente, es moroso, estafador y le pegaba a los niños al perder la paciencia. El punto: la Paisana Jacinta es un PERSONAJE que nos enrostra lo peor de nuestra sociedad: el racismo de muchos, el prejuicio de otros, su lamentable estado físico producto de la pobreza de un país que sufrió el terrorismo de grupos de izquierda extremistas y de la gran corrupción de malos políticos. ¿Nos horrorizamos de la apariencia de Jacinta? Pues es tu culpa. Es nuestra culpa. Muchas personas en la mendicidad muestran estas evidencias físicas en sus cuerpos producto de la exclusión del Estado.

Jacinta también tiene fallas que la humanizan: se molesta y arremete violentamente sin tener razón, como sucede a veces, y toma la justicia en sus manos. Lo último es un sentir cada vez más fuerte en un país donde la injusticia e inseguridad campea debido a la delincuencia, aunque sepamos que no debemos tomar la justicia por nosotros mismos. Pero Jacinta se defiende a diestra y siniestra porque nadie la defiende… recordemos que hasta fue rondera de Cajamarca en “El especial del humor” de manera muy solapa.

La Paisana Jacinta critica a los limeños por "no hablar bien" pues ella no entiende sus cojudeces. Ella es gente de campo que vivió las cosas simples de la vida y por escapar de la pobreza (y tal vez violencia) se fue a Lima a buscar fortuna. Ese génesis no sucedió hoy, sino hace 20 años durante una época más complicada que la de ahora. Su quejido "ñañaña" lo sacó Jorge Benavides de una mujer que le pidió dinero quien, disconforme al recibir la propina, le propinó un insulto. Él caricaturizó a alguien real, una vivencia, para luego hacer suyo el personaje.  

Es necesario decir que resulta evidente, o al menos existe mucha casualidad, que la Paisana Jacinta se inspiró en un personaje de la televisión mexicana llamado “el negrito Tomás”. Creado e interpretado por Héctor Suárez para el programa “¿Qué nos pasa?”, el personaje es grotesco en sus rasgos exagerados por las prótesis y su lenguaje corporal es el de un mono. El sketch trataba de una madre que se ganaba la vida lavando ropa. Al llamar a su hijo, dependiendo de la historia desarrollada, éste le hace una adivinanza que suele ser en doble sentido. Es la misma premisa en los sketches iniciales de la Paisana Jacinta en JB Noticias, con la diferencia que esa paisana no arrugaba, no actuaba como simio degradándose, ni era menos que otros. Sí es cierto que su tipo descuidado y desdentado era una caricatura, algo evidente al compararla con la otra impecable “paisana” (Aidé Cáceres) que lavaba ropa a su costado.   

La Paisana Jacinta evolucionó conforme avanzó el programa. Pasó de estar encorvada, quejumbrosa y de cara arrugada, a ser más optimista, ergida hasta sacar panza, jovial y aventada. Ahora exhibe características de todas sus encarnaciones pero no hay duda que el cambio se dio por las críticas negativas hechas al personaje. A pesar de eso, no es secreto que para muchos fans los primeros capítulos de la Paisana Jacinta son los más descarnados... y son los mejores. Me atrevo a asegurar que la gente no se ríe de Jacinta, de esa "chola bruta, infantilizada o subhumana" como algunos críticos desean retratarla. La gente se ríe pues como dice el vals ella "reacciona y se levanta en franca rebeldía que esconde su humilde faz" y le pega a quienes tratan de hacerle daño sin importar que sea un policía, un millonario, un boticario o una pituca fashionista.

En un Perú donde todos se cholean en buena o mala onda, donde se "serranea" como si fuera gran insulto, incluso entre descendientes y naturales de la sierra por ver quién es "más serrano", es el personaje de Benavides quien por buenas o malas -así en su estado chimuelo y mendicante- lucha contra el prejuicioso, midiéndose en ingenio, o a palazos, como a muchos les gustaría hacer cuando la paciencia se acaba. Jacinta es emprendedora, no es deshonesta y hasta da de lo que no tiene. En un episodio ella rechazó la riqueza fácil por defender sus ideales. ¿Por qué no progresa? Preguntan los desubicados. Entiendan: su pobreza es una crítica a nuestra indiferencia y a la del Estado. Si Jacinta deja de ser pobre y de enrostrarnos su mendicidad y hambre, su personaje se acabaría. 

El programa de la Paisana Jacinta es vulgar. Eso es cierto pero NO ES UN PROGRAMA APTO PARA NIÑOS. Aún así no nos hagamos a los santurrones ¿De mocosos no nos hemos escapado para ver Freddy Krueger, Chucky, Alien, Depredador y Terminator? Ni qué hablar de la hiper-violenta película Robocop. ¿Acaso no hemos visto Las Chicas Chin Chin, La Serie Rosa, Las Chicas de la Oficina y Cueros en el canal 13? No hay que ser hipócritas, esos programas NO eran para niños e igual los vimos.

¿No te gusta la Paisana Jacinta? La solución es sencilla: No veas el programa. No seas cojudo, según definición de Sofocleto, seguro encontrarás otros programas como “Esto es guerra”, “Combate” o "Titanes" para darles merecidas críticas porque abiertamente tienen como público objetivo niños y adolescentes... pero antes de más verborrea ¿Sabes qué? La gente elige lo que ve y la educación empieza por casa.